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The Sect Of Sound

[Análisis] Slay the Spire

Un Roguelike con cartas que engancha mazo.

A principio de los 90, y de la mano de Richard Garfield, aparecieron las llamadas Magic The Gathering, el primer ejemplo de juego de cartas coleccionables moderno. Se trataba de un juego en el que deberíamos construir nuestro propio mazo en función de la estrategia que más nos conviniese, usando así determinados builds para hacernos más ofensivos, defensivos, etc. No obstante, la estrategia elegida nos haría más poderosos contra ciertas habilidades y más débiles contra otras, apareciendo aquí el factor estratégico. A raíz de este tipo de juegos nace Slay the Spire, un título independiente, para un jugador, que mezcla cartas y construcción de mazos con roguelike. De primeras, puede chocarnos un poco este batiburrillo de ideas, pero os puedo asegurar que se trata de un juego que fusiona a la perfección estos dos géneros, creando así una experiencia que nos enganchará desde el primer momento, y haciéndonos caer en la mentira del “una más y lo quito”.

Escoge tu personaje y asciende por los pisos de la torre.

Slay the Spire carece de historia como tal (tampoco la necesita) y la premisa es bien sencilla. Iniciaremos nuestra partida eligiendo a uno de los tres personajes disponibles (al principio sólo tendremos uno, pero los otros dos se desbloquean fácilmente y muy rápido) y, a continuación, una ballena nos dejará escoger entre 4 opciones, que variarán en las diferentes partidas, pudiendo ser algunos ejemplos de estas opciones: aumentar nuestros PV máximos, obtener una reliquia rara a cambio de PV, los tres primeros combates tendrán enemigos con un PV, etcétera. Después de esto, comenzaremos una partida donde nuestro principal objetivo será ir subiendo por los diferentes pisos de una torre, que estéticamente tiene muchas similitudes con la de Babel. El juego se distribuye en tres pisos, y a lo largo de ellos nos encontraremos con diferentes caminos con sus propias salas, dándonos libertad absoluta para escoger el que más nos convenga. En estas salas nos encontraremos con diferentes situaciones que deberemos superar para poder llegar al final del piso, donde nos esperará un jefe final aleatorio.

Completados estos tres pisos, y habiendo asesinado a Aguja, el juego no acabará, y tendremos que volver a completarlo con los otros dos personajes restantes para así desbloquear un cuarto y último personaje, y conseguir el final verdadero. Como en cualquier roguelike, la muerte aquí es permanente, obligándonos a comenzar de nuevo, perdiendo nuestro mazo y generando nuevos caminos y situaciones en cada partida, siendo así éstas totalmente diferentes entre sí. Lo que no perderemos serán los puntos que obtendremos al final de cada partida, los cuales nos permitirán ir desbloqueando nuevas cartas del personaje con el que hayamos jugado.

La torre se divide en tres pisos con un jefe aleatorio en cada uno, al que deberemos llegar eligiendo diferentes caminos.

Como ya hemos dicho, tendremos tres personajes, cada uno completamente diferente, con sus propias cartas de inicio y reliquia. De forma muy esbozada, podemos decir las siguientes características de cada uno:

  • El Blindado. Sinceramente, creo que es el mejor para comenzar. Es algo así como un paladín y se caracteriza por tener unos PV máximos mayores que los demás, y por centrarse en ataques físicos y defensa férrea. Su reliquia inicial nos permite recuperar 6 PV después de cada combate.
  • La Silenciosa. El personaje idóneo para aquellos que quieran jugar de forma veloz y hacer muchos combos. Tiene menos PV máximos que los otros dos y su daño físico es también menor, no obstante, posee una gran cantidad de dagas y veneno que irán mermando la salud de nuestros enemigos. Su reliquia inicial nos permite robar dos cartas adicionales al comienzo de los combates.
  • El Defectuoso. Personalmente creo que es el más complicado de dominar de los tres. Este personaje se centra en el daño elemental gracias a sus orbes de poder. Su reliquia inicial nos permitirá invocar un relámpago al comienzo de cada combate, el cual se descargará sobre nuestros enemigos al final de cada turno.

Todos ellos comenzarán disponiendo de un mazo muy básico con un total de diez cartas, las cuales se dividirán en cinco de ataque y cinco de defensa. Estos mazos irán haciéndose más complejos, completos y extensos a medida que vayamos avanzando en el juego, añadiendo así, por ejemplo, cartas de poderes o que mejoraran nuestras habilidades.

De izquierda a derecha: El Blindado, La Silenciosa y El Defectuoso.

Fácil de jugar, difícil de dominar.

El título es bastante accesible de primeras, aunque nos llevará bastantes partidas y horas hasta que lo dominemos por completo. Durante el combate, tendremos tres puntos de uso que nos servirán para poder jugar las cartas, las cuales tienen un número que nos indican su coste de uso. Una vez planteada la estrategia, y consumidos estos puntos, tendremos que cederle el turno a nuestro enemigo. En todo momento el juego nos muestra lo que nuestro contrincante planea hacer, pudiendo así actuar en consecuencia y elegir nuestra estrategia sabiamente. Puede parecer que esto le resta dificultad al juego, pero nada más lejos de la realidad ya que éste cuenta con una mecánica clave en los combates: el coste de oportunidad o balance entre riesgo y recompensa. Es decir, se nos plantearán constantemente situaciones donde deberemos elegir: bloquear un ataque o aplicar una debilidad al enemigo; ser defensivos y acabar con nuestro contrincante lentamente o atacar sin defendernos, aún a coste de recibir daño; etcétera. Como veis, se nos plantearán un sinfín de situaciones que nos pondrán entre la espada y la pared, obligándonos a elegir constantemente diferentes estrategias. Además, la aleatoriedad de las cartas que nos tocarán en cada partida nos obligará a cambiar de estrategia constantemente y a amoldar nuestra forma de juego a nuestro nuevo mazo. Son estos factores de aleatoriedad y estrategia los que nos mantendrán pegados a la pantalla y no nos dejarán soltar el mando, entrando así en el bucle del “una más”, ya que siempre querremos probar nuevas combinaciones de cartas y estrategias y ver qué ocurrirá.

Durante los combates también contaremos con la ayuda de las reliquias que hayamos ido consiguiendo además de poder usar pociones que nos harán recobrar nuestros PV, aumentar nuestro ataque, darnos bloqueo, etc. Dispondremos de un máximo de tres huecos para pociones, las cuales serán de un solo uso.

Después de cada batalla, obtendremos oro, que podremos usar en la tienda, y una carta a elegir entre tres que se nos mostrarán. Si la batalla ha sido contra un jefe o un enemigo de élite, podremos conseguir un mayor botín, incluyéndose, además del oro y la carta mencionada anteriormente, reliquias y/o pociones.

Las batallas pondrán a prueba nuestra capacidad estratégica y nos obligarán a amoldar nuestro estilo de juego a las cartas que hayamos ido consiguiendo a lo largo de nuestra partida.

Los combates están planteados de forma que la dificultad vaya en aumento a medida que subimos por la torre. Esta curva de dificultad y aprendizaje está muy bien medida, excepto en los jefes finales donde, personalmente, he notado que en más de una ocasión no tenía ni una sola oportunidad desde el principio, aún contando con un buen mazo y tener equipadas tres pociones y varias reliquias. He tenido combates previos a los jefes que han sido un paseo, para llegar a éstos y ver que la dificultad aumentaba de una forma desproporcionada. Aún así, el combate y el avance por los pisos es muy satisfactorio y en todo momento he sentido estar aprendiendo y descubriendo nuevas estrategias para poner en práctica.

A lo largo de nuestro camino, también se nos plantearán situaciones donde se nos obligará a elegir entre diferentes opciones, pudiendo obtener reliquias, mejoras de cartas, oro, etc, a cambio de PV, oro, o perder una carta. También tenemos una hoguera, donde podremos descansar para recuperar PV o mejorar una carta (como veis, incluso aquí está presente el factor estratégico y coste de oportunidad). Podremos encontrar salas con cofres que nos darán reliquias o una tienda, donde podremos comprar cartas, reliquias, pociones o eliminar cartas de nuestro mazo, todo ello a cambio de oro.

Los eventos pueden ponernos las cosas bastante difíciles a lo largo de nuestra partida.
Incluso en los descansos estará presente el coste de oportunidad y el factor estratégico, debiendo elegir si descansar para recuperar PV o mejorar una carta.
En la tienda podremos aprovisionarnos para nuestra ardua travesía… ¡incluso encontraremos alguna que otra rebaja en cartas!

En lo que se refiere a los modos de juego, como ya hemos mencionado anteriormente, se trata de un juego para un jugador que carece de online (tampoco lo necesita). Eso sí, dispondremos de un modo de desafío diario para medirnos con el resto del mundo a través de un ranking de puntos, y un modo personalizado donde podremos retocar las reglas del juego para hacerlo más fácil o difícil y que nos permitirá experimentar.

En lo que se refiere al apartado visual, estamos ante un título bastante discreto, aunque intuyo que tampoco era su intención alardear de gráficos. Debo añadir que las animaciones durante los combates me han parecido excesivamente pobres, aunque también resaltar el diseño de los cuatro personajes que manejamos y de algunos jefes finales, donde se nota un mayor nivel de imaginación y creatividad. En el apartado sonoro el juego cumple sin más, con melodías que desprenden cierta aura de misterio y peligro, acompañando a la acción de forma acertada.

En conclusión, Slay the Spire se presenta como un título original y fresco que nos ofrece una experiencia única y adictiva, combinando a la perfección las cartas con los roguelikes. Aunque nunca hayáis jugado a las Magic o seáis un poco reacios a los juegos de cartas (es mi caso), se trata de un título que os gustará y que os puede servir de puerta de entrada a este género. Un juego que se puede disfrutar con partidas casuales o dedicándole una cantidad insana de horas. Satisfactorio, intuitivo, estratégico y peligroso si no tenemos tiempo, porque nos va a enganchar. Un “indiespensable” que, sin duda, merece una oportunidad y que vale cada euro de su precio y cada hora que le dediquemos. Slay the Spire siempre tendrá algún as bajo la manga para sorprendernos, aún después de muchas horas.

  • Plataformas: Xbox, PC, PS4 y Nintendo Switch
  • Modos de juego: Un jugador
  • Precio: De 14,99€ a 24,99€
  • Duración: Incalculable
  • Idioma: textos en castellano

Redactado por Antonio Guerra